Segunda Etapa. Introducción a la elaboración de figuras abstractas

De la representación a la abstracción.

Matisse, pintor de transición.

Una vez desarrollada durante el mes de setiembre una cortísima iniciación en el medio gráfico (en este plan de estudios todo lo relacionado con el dibujo parece que debe ser cortísimo), nos proponemos dirigirnos hacia la elaboración de figuras abstractas como paso previo a la elaboración de figuras tridimensionales habitables.

Nuestra estrategia pedagógica se orienta ahora hacia ese gran laboratorio de formas que es el Cubismo y del que surgieron una gran cantidad de corrientes artísticas que afectaron también a la arquitectura.

El cubismo nos interesa ante todo porque constituye una experiencia de transición entre la cultura figurativa y la cultura abstracta. Y en la medida en que los aprendices deben experimentar esa misma transición -entre su tendencia figurativa en la que han sido educados y la cultura abstracta en la que deben iniciarse-resulta un campo de aprendizaje prácticamente inevitable.

Antecedentes.

Como es natural, el Cubismo no surge de la nada sino que tiene una serie de antecedentes más o menos lejanos, más o menso próximos. La brevedad del curso no nos permite profundizar en la cuestión y sólo nos centraremos en el Fovismo (Fauvisme), concretamente en Henry Matisse, como antecedente más claro.

Matisse representa el paso del postimpresionismo al cubismo. Su arte se fundamenta en los cuatro apóstoles postimpresionisatas Cezanne, Seurat, Van Gogh y Gaugin, de los que aprende el oficio y sobre los que lleva a cabo una síntesis, aceptando unas influencias y rechazando otras.

De Cézanne se queda con el hecho de considerar el cuadro como una estructura total, donde figura y fondo se integran. De Seurat extrae inicialmente su estrategia de constituir el espacio pictórico mediante pincelas sistemáticas, que luego abandona. De Van Gogh y Gaugin le interesa su tratamiento del espacio mediante superficies de colores puros y su uso de la línea de borde.

Debajo: los cuatro “apóstoles” del postimpresionismo.Cézanne, Seurat, Van Gogh y Gaugin.

Debajo: la rápida evolución de Matisse.
Luxe, calme et volupté. 1904-1905. Influencia de Seurat y Signac.


Debajo: Mujer con sombrero, 1905 y Retrato inacabado de Madame Matisse, 1905.

Tras una etapa de aprendizaje realiza (debajo) entre 1905 y 1906 Le Bonheure de vivre (El placer de vivir) obra muy próxima a Las Señoritas de Aviñón, obra fundamental de Picasso a partir de la cual puede considerarse que se inicia el Cubismo.

 

Tratamiento de las figuras.

Matisse practica al principio una pintura postimpresionista (abajo a la izquierda), construyendo el espacio a base de pinceladas discontinuas y mezclando colores. A continuación opta por los colores primarios y los complementarios, agranda la pincelada y comienza a plantear superficies de color, comenzando así con el fovismo.



Después de estos retratos desarrolla una pintura de colores planos, con líneas de borde. Renuncia al volumen, a la perspectiva y al claroscuro. El espacio se hace plano  y figura y fondo adquieren una importancia similar.

Desarrolla un proceso de simplificación de la figura que termina con sus composiciones realizadas recortando papeles de colores.

Construye el espacio ambiental mediante el tratamiento del color y la eliminación de la perspectiva.

Debajo: Notre Dame. Simplificación.

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