Último ejercicio. De la figuración a la abstracción.

En la medida en que la arquitectura es un arte abstracto, un arte de las figuras abstractas –las figuras arquitectónicas no significan nada-, el aprendizaje del dibujo arquitectónico debe desembocar, necesariamente, en la práctica del dibujo abstracto. Desde esa perspectiva, el dibujo de representación que hemos practicado durante las últimas semanas, constituye para nosotros un tránsito y un entrenamiento para el dibujo abstracto.

La importancia del proceso

Esa es la razón por la que al plantear el dibujo de representación lo hacíamos de una manera crítica: no se trataba de dibujar para reproducir el mundo de una manera convencional y sabida, sino para explorar maneras de ver. Esa apertura de la mirada se traducía en la apertura del proceso de dibujo. En efecto, mientras que la mirada convencional que reconoce figuras sabidas, se concreta en un proceso pautado, una especie de proceso de fabricación que persigue un tipo de imagen preestablecida, la mirada exploratoria supedita, sin embargo, la concreción de la imagen final a los imprevistos surgidos en el proceso de dibujo. La imagen es, en gran medida, el propio proceso, que se muestra transparente como un palimpsesto.

Crear lugares virtuales

Además de servir para enfatizar la importancia del proceso, el dibujo de representación que hemos practicado servía también como entrenamiento en la creación de lugares virtuales, ejercicio fundamental de la imaginación del arquitecto cuando proyecta. En efecto, dibujar el espacio de la clase sirve para sumergirse en el espacio virtual del dibujo, análogo al espacio de la clase, pero sólo en la medida en que el espacio virtual del dibujo resulta un lugar verosímil es posible la inmersión imaginaria. La elaboración de lugares virtuales requiere, por tanto, de un proceso de tanteo que implica tanto el dibujo suelto como el dibujo riguroso. Mediante por el primero el dibujante actúa expresivamente y gestualmente, mediante el segundo actúa razonablemente, sometiendo la primera imagen expresiva a las condiciones de proporción relativa de las figuras, a la deformación por la perspectiva, etc. propias del mundo empírico.

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De la figuración a  la abstracción

El camino seguido nos coloca por tanto, de “manera natural”, ante la imagen abstracta pues el proceso  de tanteo, en la medida en que se hace patente, rompe los limites de las figuras, las desdibuja y muestra sobre todo relaciones, es decir, las cualidades abstractas.

El dibujo/palimpsesto se convierte así en un fondo generativo, en un campo de juego gráfico donde los fragmentos de las figuras desdibujadas pueden conectarse de manera aleatoria para produciré nuevas configuraciones, ahora abstractas.

Debajo: imágenes/palimpsesto cuasi abstractas, surgidas por la superposición patente de las operaciones gráficas.

Debajo: adición de la iluminación a otras operaciones gráficas previas. Orden de geometrización creciente


Geometrización/abstracción

Debajo: ejemplos de rotura de las figuras mediante la utilización de tramas geometrías. El dibujo adquiere el carácter de un fondo generativo cargado de sugerencias.

 

 Utilización de Photoshop

 


 

           

 

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