Utilizar el camino seguido

El desarrollo del curso ha seguido unos cauces muy concretos y en estos momentos, la capacidad propositiva de los aprendices depende, en gran medida, de utilizar esos cauces. Se podría pensar que este planteamiento coarta la «libertad de propuesta», y tal vez sea cierto. Pero suponer que alguien que sólo lleva unos meses iniciándose en el campo de la creación arquitectónica, puede desenvolverse con cierto éxito sin el apoyo de ciertas “muletas”, puede resultar ingenuo. En cualquier caso a los hechos nos remitimos: las propuestas que se están presentando, carentes de trabajo y de procedimiento son, en su gran mayoría, meras ocurrencias sin demasiado interés.

A lo largo del curso se ha insistido en que la producción de las figuras surge de un proceso, de una situación generativa más o menos patente. Nosotros hemos procurado que esa situación generativa fuera siempre muy patente y la hemos concretado y resumido en la forma de un fondo generativo (o espacio matriz).

Si recordáis, los primeros artefactos tridimensionales se generaron a partir de un dibujo del ambiente del aula, manipulado hasta convertirlo en dibujo abstracto, en un fondo que sugería figuras. Los siguientes artefactos se desarrollaron a partir de interpretaciones abstractas del Desnudo de Duchamp. En ambos casos se propuso, además, que las figuras tridimensionales generadas tuvieran el carácter de figuras plegadas.

Este es, de manera muy esquemática el procedimiento seguido, que ha dado buenos resultados. El salto que ahora se da pasa por olvidarse de los referentes gráficos (primer ejercicio) y pictóricos (Desnudo) para producir figuras tridimensionales a partir de una realidad arquitectónica, concretamente, del Guggenheim…

Pero el procedimiento que proponemos sigue siendo el mismo:

  1. Dibujar el Guggneheim, concretamente su planta, hasta conseguir un fondo generativo complejo capaz de sugerir figuras tridimensionales.
  2. Utilizar el plegado como recurso para generar figuras tridimensionales. La utilización del plegado reduce relativamente las posibilidades formales, pero es una instancia manejada por Ghery, muy accesible y sobre la que tenéis una experiencia suficiente.

Al no seguir este procedimiento, que es en el que verdaderamente estáis entrenados, la mayor parte de los tanteos presentados son “pre-figuras” sin carácter geométrico que resultan inviables o poco viables. Prefiguras sin contexto generativo, que no se sabe “desde dónde” han sido pensadas y que, en consecuencia, se ubican sin ningún criterio claro “en las proximidades” del Museo.

Aquí proponemos, por el contrario,  pensar “desde el lugar”, concretamente desde un dibujo del lugar, desde una figura del lugar (en cualquier, aunque el punto de arranque sea una figura más o menso autónoma, ésta necesitará siempre entrar en diálogo con el entorno -con la figura del entorno- para ajustarse y ubicarse convenientemente en el entorno.

Parece evidente que transformar un lugar para mejorarlo requiere conocerlo.

Un lugar puede conocerse desde muchos puntos de vista. En nuestro caso, puesto que nuestra intervención en el lugar consiste en proponer una figura más o menos compleja, nuestro conocimiento del lugar debe ser figural. Es decir, debemos intentar convertir el lugar en figura, dibujar el lugar.

Dibujar el “campo energético” del edificio.

La influencia de un edificio no acaba donde terminan sus límites físicos. Por el contrario, los elementos construidos generan una especie de “ambiente” que se extiende “más allá” de ellos mismos y cuyo  carácter depende, entre otras circunstancias, de la geometría utilizada, del material, etc. La geometría genera un ambiente espacial, tridimensional, y fuerza también a un tipo de movimiento de los usuarios dentro o alrededor del edificio (hemos comprobado el movimiento fluido y continuo que las formas del Guggenheim imponen al visitante).

 

Dibujar el flujo previsto

Las figuras tridimensionales propuestas deben surgir de un dibujo adecuado del lugar que recoja el ambiente geométrico del lugar y que proponga ciertos recorridos para los visitantes.

Las figuras propuestas no deben tener el carácter de meras cosas muertas, colocadas en cualquier lugar como “obstáculos” para los viandantes, sino el carácter de máquinas vivas, trampas para peatones que los captan aquí y allá, los traen y los llevan de un lugar a otro. Debe ser elementos intermedios, que recogen a los viandantes que fluyen por los alrededores del museo y los acerca -de manera divertida- al museo (las figuras propuestas pueden recoger, por ejemplo, a los viandantes que fluyen desde el suroeste para subirlos, mediante grandes rampas, hasta la plataforma sur de acceso, convirtiéndose en “caminos cubiertos”, distintos de la rampa que en estos momentos conecta la plataforma con el nivel de la ría y viceversa).

Debajo: los edificios, como las esculturas de Serra, son “trampas” para “cazar” viandantes y para llevarlos de aquí allá….

Las figuras pueden ser –como en el caso del trabajo a partir del desnudo- una conjunción de una cubierta y un suelo tratado, más o menos modelado.

En todo caso, estas recomendaciones no son dogmáticas y quien disponga de un procedimiento mejor, que lo utilice. Pero no os quedéis bloqueados por no utilizar ningún procedimiento…

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