Algunas características comunes a las obras cubistas son:

1) Indiferenciación de la figura y el fondo. El “espacio profundo” tradicional, construido mediante planos diferenciados, se transforma en un “espacio ilusorio”, un espacio fluido y laberíntico imposible de materializarse en el mundo empírico.

Fragmento de “El Portugués” de Braque. Cubismo analítico.1911. Espacio pictórico formado por polígonos abiertos: el espacio fluye.


Fragmento de “Hombre con guitarra” de Picasso. Cubismo sintético. 1913. El espacio pictórico está formado por polígonos cerrados. El espacio no fluye.


2) Para construir el cuadro cubista, los objetos y el espacio se descomponen y se recomponen según un mismo criterio estructural: el espacio del objeto y el espacio circundante se entremezclan. La  estructura de la figura se concibe como un proceso de agregación.

3) Se superponen varias visiones del objeto -resultado de diversos puntos de vista- con la intención de presentar los objetos no como aparecen sino como sabemos que son. Los objetos no se definen por su visualidad sino por la relación entre su estructura y la estructura del espacio.

4) Al presentar en un solo espacio diversos puntos de vista (y por tanto diversos tiempos, diversos momentos de percepción), se realiza una unidad espacio-temporal (cuarta dimensión), de tal manera que el mismo objeto puede aparecer en distintos puntos del espacio y éste puede desarrollarse no sólo alrededor del objeto sino incluso dentro y a través de él.

5) La luz del cuadro no surge como el resultado de una fuente lumínica objetiva sino que se utiliza para manifestar los planos cromáticos que surgen de la descomposición e integración de los objetos y del espacio.

6) Este “espacio–objeto” ya no está formado por gradaciones de cantidad, por diferenciaciones de tamaño, sino por cambios de calidad.

Una nueva figuración.

Al cubismo se llega a través de un proceso de simplificación de la forma: buscando una nueva figuración, Picasso comienza simplificando la forma tradicional –una cabeza, por ejemplo- hasta dejar patente su estructura para, después, descomponerla y recomponerla.

Este proceso de simplificación tiene como desencadenante la escultura primitiva -la escultura ibérica y especialmente la escultura africana tradicional- que irrumpe en el panorama del mortecino arte europeo como una fuente de vitalización.

El cubismo intenta sintetizar el espacio pictórico cezaniano, “todo fondo”, y el espacio de la escultura africana, “todo objeto”. En esa síntesis, el espacio del fondo y el espacio del objeto se entremezclan.

Cézanne. Paisaje. Todas las figuras disueltas en el fondo.

 

Máscara. Espacio objetual puro

Picasso. Las señoritas de Aviñón. Síntesis del espacio cezaniano y el espacio objetual.

La elaboración de las obras

El Cubismo ensaya su poética a través de una serie de temas que repite una y otra vez, especialmente la figura humana y los bodegones.

La figura humana se investiga mediante cabezas, bustos, figuras de tres cuartos y figuras completas.

Las figuras se tratan de una manera desafectada, casi como si fueran meros objetos, olvidando la exploración de la personalidad que muchas veces llevaba a cabo el retrato tradicional. En ese sentido, Cubismo y retrato parecen asuntos excluyentes. Sin embargo, Picasso elabora algunos “retratos cubistas” en los que la búsqueda del parecido coloca a la poética cubista al límite del absurdo. En efecto, al intentar reflejar la fisonomía de aquellos que retrata, el lenguaje cubista se acaba banalizando y ablandando.

Busto de mujer

“Retrato” cubista. Lenguaje banalizado

Aunque el Cubismo parece rechazar la expresividad tradicional basada en los afectos, las figuras cubistas suelen estar cargadas de una intensa energía. Sin embargo, esta energía procede de la utilización del propio lenguaje pictórico, de una geometría conflictiva, muchas veces atormentada, y de unas cualidades espaciales muy contrastadas mediante el claroscuro.

Aunque, como decíamos más arriba, para llegar a establecer la poética cubista Picasso se dedica durante un largo periodo de tiempo a simplificar las formas, eso no quiere decir que cada vez que acomete un nuevo cuadro de figura repita el proceso completo de: simplificación, búsqueda de la estructura, rotura de la estructura y recomposición de la figura.

Al estudiar muchos de los cuadros de figuras humanas elaborados por Braque y Picasso parece que al empezar a pintar, la figura está presente en el cuadro de una manera latente, como una sombra o unas direcciones dominantes, por ejemplo como unas “tensiones verticales”. Parece que la presencia de la figura se ha simplificado hasta el máximo, convirtiéndose en una o varias fuerzas con cierta direcciones dominantes. Seguramente, la elaboración de los bocetos previos a cada cuadro sirve para explorar esas fuerzas implícitas en la figura, fuerzas que surgen muchas veces de la postura que adoptada por el cuerpo. Se concretan así ciertas direcciones dominantes que luego se trasladan al cuadro definitivo y que sirven como guías para empezar a pintar.

Desde el punto de vista de la resolución de la estructura del cuadro, el proceso de pintado parece consistir en resolver un diálogo más o menso conflictivo entre las direcciones dominantes que aluden a la figura -por ejemplo ciertas líneas verticales que configura un trapecio muy apuntado- y una trama de direcciones, muchas veces ortogonales, que aluden al espacio. Esta trama de líneas permite conectar el interior de la figura con el exterior circundante, disolviendo y relativizando esas direcciones principales que aluden a la “figura latente” y que juegan el papel de una especie de límite provisional de dicha figura.

Composiciones trapezoidales de figuras de ¾.

Picasso. Mujer con mandolina. 1911.

Composiciones ortogonales. Cubismo analítico (1910-11) y Cubismo sintético(1913)

***

ENUNCIADO DEL EJERCICIO PARA ENTREGAR  EL JUEVES 4 DE NOVIEMBRE


  • Elaborar una imagen dentro del Cubismo Analítico (espacio fluido).
  1. La imagen elaborada tendrá como desencadenante las imágenes iniciales (los monstruos) elaboradas sobre un compañero. Se pretende así cargar de una cierta emotividad la elaboración de la figura del otro y no convertir el trabajo en un mero problema formal.
  2. El trabajo consiste, por tanto, en sintetizar el modo cubista con el modo más figurativo de principio de curso.
  3. Se podrá recurrir también a imágenes fotográficas como referente lejano.
  4. El trabajo se elaborará en formato DINA2 sobre papel gris con barra conté blanca y negra.

Nota.- Para trabajar en el aula los días 4 y 5 se dispondrá de papel DINA1 de color gris y de barra conté. Se dispondrá también de imágenes impresas de los “dibujos monstruosos” del otro y de las imágenes fotográficas que se consideren oportunas.

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