En definitiva, el aprendizaje del dibujo convencional – que tiene como centro la representación convencional – resulta inadecuado para iniciarse en la creación arquitectónica, toda vez que el problema del arquitecto no consiste en representar algo ya existente sino en crear algo que todavía no existe.

 

Peter Eisenmann

 

Por tanto, la iniciación en la creación no debe girar en torno al hecho de que los profesores enseñen ciertas destrezas sino alrededor de que los estudiantes aprendan ciertos procedimientos gráficos que faciliten su creatividad: cada cual debe aprender su manera propia de dibujar, aprovechando su originalidad, pero dialogando con las obras de los otros en un marco de sensibilidad social que entiende la creación como un servicio público que, además, desarrolla la personalidad.

 

Miguel Ángel. Boceto

 

Esta orientación pedagógica lleva a sustituir la categoría de los buenos dibujos por la de las buenas maneras de dibujar: no se trata tanto de pretender realizar buenos dibujos como de desarrollar buenas maneras de dibujar, considerando que una buena manera de dibujar es aquella que permite pensar correctamente un asunto –un edificio, por ejemplo- en un medio gráfico. Una buena manera de dibujar es, aquella que permite proyectar bien, así que podemos afirmar que detrás de cualquier buen proyecto de arquitectura existe una buena manera de dibujar. El asunto resulta así de abierto y de ahí la dificultad de esta pedagogía.

Sin embargo, se pueden reconocer ciertas cualidades constantes en las buenas maneras de dibujar o en las buenas maneras de proyectar – para nosotros, proyectar y dibujar coinciden pues todo dibujar creativo posee las características del bien proyectar. Así, pensar un asunto complejo – como el diseño de un edificio – requiere, sobre todo, poder tantear diversos aspectos y soluciones y eso exige un tipo de dibujo flexible que se adecúe a la provisionalidad y a la ambigüedad del pensamiento creativo.

 

Vieira da Silva. La selva de los errores, 1941

 

Tantear es la primera cualidad del bien dibujar.

Por otra parte, tantear consiste en tantear figuras. En efecto, tanto en el campo de la pintura como en el de la arquitectura, -por hablar de dos medios que utilizan el dibujo- el trabajo consiste en elaborar figuras que se hacen y deshacen a lo largo del proceso. La figura –pictórica o arquitectónica- se concreta y se deshace una y otra vez emergiendo de un trasfondo de tanteos y sumergiéndose en ese trasfondo. La reversibilidad figura-fondo, asociada al hecho de tantear, es otra cualidad del buen dibujar.

 

Paul Cezanne. Bañistas

 

Finalmente, tanteando, haciendo y deshaciendo figuras se habilita una matriz gráfica de la que surgirán las figuras definitivas, las soluciones.