Entrega para el 19 de abril

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SENTIDO DEL EJERCICIO.

Al proyectar, el arquitecto concreta el mundo que propone en figuras tridimensionales habitables; finalmente, todos los aspectos materiales del proyecto se convierten en figuras geométricas.

Dibujar consiste, sobre todo, en habilitar un procedimiento para generar esas figuras geométricas en las que se concreta el proyecto de arquitectura.

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La generación de las figuras geométricas implica, al menos, dos momentos claramente reconocibles:

  • el momento de la obtención de las primeras figuras.
  • el momento de la transformación, del tanteo de las figuras.

Por ejemplo, en la cultura tradicional –entre los siglos XV y XIX- al empezar a proyectar se partía, generalmente,  de las figuras correspondientes a los órdenes clásicos. Esa era la “materia prima figural”, así era el momento de la obtención de las primeras figuras. En un segundo momento del proceso de proyecto, el arquitecto manipulaba y transformaba esas figuras –dentro de un orden- para ajustarlas a las necesidades concretas del proyecto que estaba resolviendo.

A partir de las vanguardias de principios del XX -especialmente a partir del cubismo y del arte abstracto- se abre enormemente la posibilidad de obtener las “primeras figuras” a la hora de proyectar. Desde el campo de la pura geometría (Suprematismo, Neoplasticismo, p.ej.) hasta el del gesto (de Erich Mendelshon a Frank Ghery) las fuentes de las que obtener figuras se amplían enormemente.

En definitiva, al conjunto de todas las figuras culturalmente dadas, se añaden las posibles figuras provenientes de las exploraciones desarrolladas por cada cual a la hora de proyectar. El campo se hace ilimitado.

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En este contexto cultural tan abierto, el aprendiz -para formarse adecuadamente en el dibujar/proyectar- necesita explorar diversas maneras de generar figuras.

Nosotros hemos propuesto una manera –subsidiaria del cubismo- que consiste en partir de imágenes visuales de la realidad, manipulándolas hasta hacerlas abstractas y susceptibles, por tanto, de convertirlas en arquitectura.

Al proponer este punto de arranque nos damos cuenta del relativo forzamiento que el procedimiento impone. Sin embargo, la arbitrariedad que supone partir de figuras visuales se compensa con la libertad de interpretación que implica el paso de lo visual a lo abstracto.

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EL PROCEDIMIENTO PROPUESTO.

Como venimos diciendo, el procedimiento que estamos desarrollando consiste en generar una forma arquitectónica a partir de ciertas imágenes visuales de la realidad, en concreto, del ambiente del aula. Se trata, en definitiva, de convertir imágenes visuales (obtenidas dibujando el modelo) en imágenes abstractas susceptibles de convertirse en imágenes tridimensionales habitables.

MOMENTOS DEL PROCESO.

Selección de un asunto de interés.

Se ha insistido en la necesidad de seleccionar un tema conmovedor con el fin de dotar al proceso, desde el principio, de una cierta energía emocional, de una cierta implicación. Resulta imposible realizar algo de interés si no movilizamos las energías implícitas en las emociones para alimentar así el pensamiento racional.

Se trata de una necesidad difícil de enunciar y de resolver pues estamos acostumbrados a conmovernos por asuntos que implican fuertes emociones, como el amor, el odio, la ternura, la ira, etc. Sin embargo, un arquitecto necesita ser capaz de conmoverse frente a temas quizá más sutiles y especializados, que son propios del lenguaje con el que construye sus propuestas. Un arquitecto se conmueve frente a ciertas situaciones espaciales o frente a ciertas características formales de la misma manera que un poeta se conmueve frente a ciertas palabras o frente a ciertas construcciones sintácticas.

Cómo mirar el modelo, la obtención de las figuras/germen.

Usamos el modelo como una “cantera” de la que vamos a “extraer” ciertas figuras. Puesto que las figuras que vamos a extraer dibujando están destinadas a convertirse en figuras arquitectónicas y estas son figuras abstractas, es necesario ver el modelo -desde el principio- como un mundo de figuras abstractas. Al principio resulta difícil sostener este tipo de atención pues el aprendiz busca, ante todo, reconocer lo que tiene delante: un prisma, una mesa, una banqueta. Por otro lado, tampoco entiende –lógicamente- el destino de esas nuevas figuras que se le demandan. Sin embargo, en la medida en que se va completado el proceso, se va comprobando la pertinencia de elaborar figuras abstractas así como la inutilidad de las figuras figurativas.

Necesidad de las figuras/germen.

Pretendemos crear una propuesta arquitectónica, un nuevo lugar y para eso necesitamos nuevas unidades espaciales. Esos nuevos materiales podemos buscarlos, como decimos, en muchos sitios y de muchas maneras. Nosotros lo hacemos intentando ver el mundo de un modo nuevo, con una nueva mirada distinta de la mirada habitual con la que reconocemos el mundo que ya conocemos. Se trata de recobrar la mirada del niño que se asombra por todo y ve todo con ojos nuevos.

A esas nuevas unidades espaciales las denominamos figuras/germen y surgen del hecho de querer ignorar el aspecto global, unitario del ambiente y de fijarse, por el contrario, en ciertos aspectos inusuales o sorprendentes. Una figura germen surge, por tanto de una visión sorprendente, es decir, con movedora.

Características de las figuras germen.

Puesto que las figuras/germen están destinadas a desarrollarse para acabar generando un lugar arquitectónico, deben someterse desde el principio del proceso de elaboración a ciertas características esenciales de las figuras arquitectónicas. Efectivamente, nuestra atención y nuestra imaginación deben especializarse: desde que comenzamos a mirar el modelo debemos hacerlo como arquitectos, buscando en él potenciales figuras arquitectónicas. La atención figurativa sólo es un estorbo.

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He aquí algunas características esenciales de las figuras/germen que las hacen susceptibles de convertirse en figuras arquitectónicas.

  1. Su primera característica, que hemos repetido hasta la saciedad, es su carácter abstracto. Sólo polígonos, abiertos o cerrados, sólo direcciones. Ningún elemento que pueda reconocerse como un objeto real (silla, mesa, etc.)
  2. Su segunda característica es que la figura debe ser pensada como una planta o una sección, preferentemente una planta –una huella- de una figura tridimensional que todavía no hemos concretado. Pensar las figuras como plantas o secciones es lo propio de la imaginación arquitectónica. Por el contrario, si no puedo pensar una figura como una planta o una sección, no me sirve para incluirla en un proceso de creación arquitectónica.
  3. Su tercera característica es que debe diferenciarse un adentro de un afuera ya que lo propio de la figura arquitectónica es su naturaleza envolvente, su carácter de cobijo y eso implica, necesariamente discernir el interior del exterior.
  4. Por último, su capacidad para expandirse en el espacio circundante, por lo que debe contener ciertos elementos –semiplanos, direcciones, etc.- abiertos

Y dispuestos a expandirse.

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Geometría de las figuras/germen. Figuras centrales/figuras lineales.

Simplificando, podemos afirmar que las figuras/germen pueden tener carácter central o lineal. Estas características afectarán a su manera de desplegarse en el espacio.

Las figuras centrales crecen como una radiación o como una explosión mientras que las figuras lineales se despliegan según un eje.

Varias figuras centrales, iguales o diferentes, pueden entrelazarse para generar un lugar complejo. Figuras lineales iguales o diversas pueden combinarse para crear un lugar de bandas paralelas. También pueden girarse, superponerse, etc.

Finalmente, son posibles todo tipo de combinaciones entre figuras para generar un espacio geométricamente tan complejo como se desee.

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Enunciado para entregar el 19 de abril

CONVERTIR EN LUGARES TRIDIMENSIONALES/GERMINALES (MEDIANTE RHINOCEROS U OTRO PROGRAMA DE CAD) TRES DE LOS DIBUJOS/GERMEN ENTREGADOS EL 12 DE ABRIL.

Detectamos muchas dudas y despistes sobre las figuras/germen. Es natural debido a que todavía no se ha completado ningún proceso y no se ha podido comprobar la utilidad y por tanto la naturaleza de esas figuras. Ese es precisamente, el sentido del presente ejercicio.

Se trata de seleccionar tres presuntas figuras/germen desde las elaboradas hasta ahora en la última entrega y en la anterior y de convertirlas en figuras tridimensionales envolventes.

Dos de las figuras se definirán como figuras únicas, colonizando el espacio circundante mediante ciertos elementos surgidos del interior de las mismas.

Se definirá el ambiente lumínico interior de las figuras tridimensionales, explicitando las aberturas por las que se ilumina.

Una de las figuras -central o lineal- se combinará con otra, igual o distinta para colonizar un espacio más complejo.

Se recomienda utilizar el plegado como forma constructiva accesible y verosímil.

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