Propuesta para un Parque Temático sobre “ALICIA EN EL PAIS DE LAS MARAVILLAS” de Lewis Carroll

I. CAMBIO DE RUMBO DEL CURSO.

1. Lugares meramente geométricos

El presente ejercicio no estaba previsto en la planificación inicial del curso (como sabéis pensábamos finalizar con una versión más elaborada de “Lugar excavado y cubierto”, ejercicio con el que se remató Dai1) sino que ha surgido sobre la marcha, para intentar corregir ciertas carencias importantes detectadas en los trabajos de los aprendices. Nos referimos, concretamente, al carácter inhóspito que presentan casi todos los <<gérmenes espaciales>> elaborados a partir de dibujos del aula, material con el que se iba a generar, precisamente, la propuesta del Lugar excavado y cubierto.

En efecto, a pesar de que muchas de las propuestas realizadas presentan espacios complejos e interesantes, casi todas ellos resultan extremadamente “fríos” y no apetece instalarse en ellos. Parece que los espacios están “deshumanizados” -resultan distantes y extraños- y a la imaginación le resulta difícil sumergirse en ellos para proyectar, para acabar de generar mundos a partir de esos gérmenes espaciales. La razón de esa frialdad de los lugares generados es que son productos meramente geométricos producto de la mente racional y sin ninguna otra implicación intelectual.

Debajo: Alberto Vallejo. Germen espacial “inhóspito” en 2d y 3d.

 

2. Lugares con Alma y Espíritu.

Según Carl Jung el ser humano se compone de Cuerpo, Alma y Espíritu. El alma está directamente conectada al cuerpo, a su materialidad y a las sensaciones provenientes de los sentidos. Es de naturaleza pasiva y constituye una especie de receptáculo de las emociones. Del alma surgen, por tanto, las conmociones y movimientos vitales.

El Espíritu, por el contario, es activo. Es la instancia generadora de proyectos para el mundo: recoge las emociones generadas en el alma y las convierte en proyectos vitales.

Alma y espíritu trabajan, por tanto, en equipo: el alma provee la materia prima con la que el espíritu construye sus proyectos. El alma sola, sin proyecto, produce una vida ensimismada. El proyecto, sin alma, sin emociones, produce una vida desalmada.

Un lugar arquitectónico, en la medida en que es un lugar para la vida, debe implicar al alma y al espíritu. Debe ser un lugar cargado de emociones en el que sea posible desplegar cierto tipo de vida, acorde con cierto proyecto vital.

2.1. Implicación del alma a través del cuerpo.

La deshumanización de los gérmenes espaciales podría corregirse dotando a esos <<lugares germinales>> de ciertas características ambientales tales como la iluminación, la materia, la textura, la escala, etc. Se les añadiría así cierta emotividad a su carácter puramente abstracto y geométrico. Al dotarles de corporeidad emocionada –de alma-, se facilitaría la “inmersión imaginaria” necesaria para proyectar.

Debajo: Lucía Vidal. Germen espacial “humanizándose” -aunque insuficientemente- mediante la definición del ambiente luminoso.

 

Implicación del espíritu a través del relato.

Sin embargo esa “humanización corpórea”, resulta insuficiente. Además, es necesario imaginarse allí dentro haciendo algo, viviendo de cierta manera. Realizando un proyecto de vida construido a partir de un relato previo. Implicando, en definitiva, a nuestro espíritu.

Proyecto y relato

Toda realización humana compleja –como proyectar y construir- implica a muchas personas y requiere, por tanto, una buena comunicación, no sólo respecto de asuntos prácticos sino también respecto del argumento del proyecto, sobre el carácter del mundo que queremos construir. El mito de la Torre de Babel narra, precisamente, el fracaso de la construcción por una carencia comunicativa, por que los constructores no compartían un mismo relato, una misma intención; carencia que se expresa metafóricamente en el texto bíblico en el hecho de que los constructores “utilizaban lenguas diferentes”.

En definitiva, podemos afirmar que detrás de todo buen proyecto siempre existe un relato poderoso, construido entre los arquitectos y sus clientes pero que todos –en función de su grado de responsabilidad en la empresa- conocen y comparten en alguna medida. Un relato que, como decimos, concrete el argumento del mundo que se piensa construir y que deberá traducirse en las correspondientes instrucciones técnicas, de manera que se garantice la consecución del argumento.

Un buen relato arquitectónico narra la manera cómo será la vida en el lugar que queremos proyectar y describe de qué manera ese nuevo escenario afectará a nuestro comportamiento, a  nuestra vida.

Partir de un relato. Construir un nuevo relato.

Ante la dificultad de elaborar un relato propio, partimos de un relato dado. Alicia en el País de las Maravillas es el relato de una ensoñación, es un relato del alma. Lewis Carroll relata las peripecias de Alicia cayendo en su propia alma, pasando del estado de vigilia al estado de ensueño. Será necesario, por tanto, la intervención del espíritu para materializar ese ensueño, para construir, a partir de ese relato del alma, un relato que dote de argumento a un proyecto.

¿Qué pasa en el lugar que pensamos construir, cómo nos sentiremos allí, que haremos?

 

 

Necesidad de un uso que resolver. El Parque Temático.

Para activar la imaginación arquitectónica, necesitamos definir un uso genérico, una utilidad que resolver. Necesitamos explicitar, además, la aportación peculiar que nuestro proyecto concreto hará a ese uso general. El uso general que proponemos es el de una especie de Parque Temático dedicado, precisamente, a Alicia en el País de las Maravillas. Dentro de ese uso genérico, proponemos un Parque temático dedicado al ensueño.

Se trata por tanto de dirigir nuestra creatividad a la concreción un tipo de construcción –el Parque Temático- del que existen diversos ejemplos ya construidos, más o menos afortunados.

Debajo. Parques Temáticos: Futurscope, parque multimedia en Poitiers, Francia.. Ciudad de las Artes y las Ciencias, Valencia. Parque de atracciones en Corea. Gran Scala, Ciudad del Juego en Los Monegros.

Otros mundos.

Los actuales Parques Temáticos son productos de la cultura de masas donde se acude, generalmente, a consumir ocio. Se trata de instalaciones generalmente complejas, que visitan gran cantidad de personas y que están dedicadas a un ocio más o menos banal o a ciertas actividades culturales. Sin embargo, la idea de construir un mundo lúdico, con características diferentes del mundo cotidiano no es una idea contemporánea; se trata de un asunto que se hunde en los orígenes de la cultura y que sigue vigente.

Debajo: “Paraísos Privados”. Reconstrucción de los Jardines Colgantes de Babilonia. Ruinas de la Villa de Adriano en Tívoli.

En realidad, construir otros mundos es una necesidad humana esencial en la que subyacen diversos mecanismos imaginarios desencadenantes, unos más productivos y positivos que otros.

Así, la nostalgia del Paraíso, es un sentimiento generalizado en casi todas las culturas. Expresa un profundo sentimiento de pérdida y añoranza de cierto lugar originario, donde inicialmente nos encontrábamos (¿nuestra anterior condición de animales integrados en la Naturaleza, el recuerdo de nuestra feliz estancia en el claustro materno en unidad con el cuerpo de la madre?) y del que hemos sido expulsados. Este sentimiento se manifiesta en multitud de ejemplos, generalmente construidos como refugios para unos pocos, dan forma a esa nostalgia, desde La Alhambra  hasta Versalles.

Los mundos aparte, completamente separados de la vida cotidiana son generalmente producto del mecanismo imaginario llamado fantasía. La fantasía no es verdaderamente productiva -no nos ayuda en principio a entender el mundo- pero es un mecanismo imaginario de emergencia,  imprescindible en ciertas situaciones vitales cuando se necesita la huída. No resuelve nuestras carencias vitales, pero las pone en evidencia. El que necesita viajar a Cancún para encerrarse en un hotel de lujo, separado del mundo circundante,  no está resolviendo sus problemas vitales pero los está poniendo en evidencia y si es una persona sagaz tal vez se pregunte por qué necesita viajar tan lejos. Tal vez así descubra que su vida cotidiana no es satisfactoria y decida cambiarla.

Posiblemente, el pensamiento artístico es uno de las pocas actividades imaginarias capaces de generar mundos alternativos verdaderamente productivos. Se trata de ámbitos separados de la vida cotidiana, pero referidos a ella. Mundos donde es posible experimentar sensaciones inusuales y contemplar la vida cotidiana con distancia crítica. Tal es el caso, por ejemplo,  de los diversos tipos de instalaciones artísticas que pueden contemplarse  en los museos o en otros ámbitos urbanos.

Debajo: Instalaciones artísticas. Tape Installation, Berlin.

Debajo. Richard Serra. La materia del tiempo. Guggenheim Bilbao.

El carácter positivo de la construcción de otros mundos tiene que ver con la necesidad de separarse del mundo cotidiano para entenderlo, con la necesidad de crear ámbitos de ensoñación y reflexión para entender y mejorar la vida cotidiana. La experimentación de los ámbitos artísticos suele generar un estado de ensoñación basado en ciertas experiencias sensoriales distintas de las habituales. Tal es el caso de las anteriores instalaciones de Berlín y Bilbao. Al sumergirse en ellas, el espectador comprueba que la percepción del espacio y del tiempo se alteran.

En cierta familiaridad con las instalaciones Artísticas encontramos lugares como el Jardín de Bomarzo  o Parque de los Monstruos del siglo XVI (debajo) encargado por el príncipe Orsini a raíz de la muerte de su esposa.

En la Quinta de Regaleira, ubicada en Sintra, al norte de Lisboa, existe una montaña excavada con recintos laberínticos que se utilizaban como prueba de iniciación masónica. El aspirante debía mostrar su coraje sumergiéndose de noche y solo en aquellos laberintos, para acabar emergiendo a través de un túnel vertical, similar al de Alicia, pero que se recorría de abajo arriba.

Alicia en el País de las Maravillas. Un mundo onírico.

Dada la naturaleza del relato del que partimos, pensamos que la orientación adecuada de la propuesta sobre Alicia debe encaminarse hacia un mundo onírico. Se trataría de crear un lugar donde las características de los espacios, de la luz, de los materiales, de los recorridos y de las formas arquitectónicas condujesen al visitante a un estado de ensueño muy distinto del estado de conciencia habitual.

En la cultura contemporánea el mundo de los sueños es tratado como tema artístico especialmente en el Surrealismo pero se trata de un asunto que un modo u otro siempre ha estado presente en la cultura.

Debajo: Heronymus Bosch. Panel central de El Jardín de las Delicias. Fragmentos. Museo del Prado.

Debajo: Pintores Surrealistas. Dalí, Tanguy, Max Ernst.

CONCRECIÓN TRIDIMENSIONAL

REFERENCIAS FORMALES

FORMAS TRIDIMENSIONALES DE RAÍZ SURREALISTA.

Debajo. Ernesto Neto


Debajo: Hackenwerth


 

Correspondencia entre las imágenes fantasmáticas y ciertas instalaciones artísticas

Mundos lineales.

Debajo Arne Qince. Instalación en Bruselas.

Debajo: Doug y Mike Starn

Debajo: Suárez Reguera

Debajo: Kawamata.

INTERIORES UTERINOS

Debajo: Ernesto Neto

 

 

 

 

 

REFERENCIAS ARQUITECTÓNICAS

Artefactos de raíz surreal.

Debajo: Frank Ghery. Fish.

Debajo: Anish Kapoor


REFERENCIAS PROYECTUALES.

VISIONES DE CONJUNTO.

Debajo: Steven Holl.

Botellas de luz.

Estudios de cáscaras.

Estudio de interiores

Interiores sin cáscara

OTRAS REFERENCIAS

Acceso a la madriguera

Debajo: Havel y Ruck

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s