Introducción.

Proyectar arquitectura consiste en concretar figuras tridimensionales habitables. Esas figuras no surgen “de la nada” sino que proceden de diversas “canteras de formas“. Así, las formas de la cultura arquitectónica -la tipología-, las formas de la naturaleza, las formas de la cultura plástica, o del mundo artificial que nos rodea, etc., constituyen diversos ámbitos -diversas canteras- capaces de proveer de cierto material, de ciertas figuras de partida, al proyecto de arquitectura (ver texto de Rafael Moneo: Sobre la arbitrariedad en arquitectura).

 

Enunciado

El ejercicio que desarrollaremos este mes consiste en concretar una figura tridimensional habitable a partir de dibujos del aula. Consideramos el aula, por tanto, como una cantera de formas.

Como las figuras arquitectónicas son figuras abstractas -pura geometría-, necesitamos mantener las imágenes que manipulemos dentro de ese plano de abstracción. Por ese motivo, aunque hemos comenzando el trabajo elaborando un dibujo del aula de carácter representativo, necesitamos transformar ese dibujo en un dibujo abstracto.

La primera circunstancia que permite transformar el dibujo de representación en dibujo abstracto es el hecho de haber dado más importancia al proceso de realización que a la imagen final. Los dibujos elaborados de esta manera son “dibujos transparentes” que muestran los diferentes momentos del proceso, dibujos que atienden también a la relación entre las diferentes partes de la imagen. Todo esto les otorga ya un cierto un carácter abstracto.

Ahora se trata de ir más allá en ese proceso de abstracción y, simultáneamente, de empezar a considerar esas imágenes como imágenes arquitectónicas, es decir, como imágenes habitables. Para ir más allá, resulta necesario desarrollar nuevas habilidades imaginarias y nuevos procedimientos gráficos.

Para convertir una imagen como las que se han elaborado en arquitectura es necesario intentar verla ya como si fuera una imagen arquitectónica. Ante todo, es necesario ver la imagen como algo hueco, como un lugar de acogida, un lugar envolvente.

Inicialmente puede resultar difícil imaginarlo. Se requiere hacerse pequeño y virtual e intentar sumergirse en el dibujo.

Será necesario también operar gráficamente, vaciar ciertos elementos para conseguir una trama de huecos virtuales…

Las imágenes debe ser vistas como imágenes arquitectónicas: plantas, secciones, alzados, vistas aéreas…

Trabajo fin de semana. Recomendaciones.

El trabajo fin de semana consiste en elaborar un mínimo de 4 imágenes nuevas a partir del dibujo elaborado en clase. Se trata, como hemos dicho más arriba, de transformar la imagen elaborada en una imagen más próxima a la imagen arquitectónica. Para conseguirlo, se trabajará con Photoshop sobre las fotografías del dibujo realizado en clase, bien en su estadio final o en algún estadio anterior.

El proceso más lógico consistiría en:

  • Contemplar la imagen no como el dibujo del aula, sino como si se tratase ya de la imagen de un nuevo lugar tridimensional. Esa contemplación debería llevar a discernir ciertos llenos de ciertos vacíos.
  • Manipular -dibujando encima con extrema delicadeza, sin llegar a borrar el dibujo de partida- el dibujo inicial repasando sus líneas, creando otras nuevas, discerniendo gráficamente lo que es lleno de lo que es vacío.
  • Concretar diferentes planos capaces de determinar diferentes recintos.

Se tratará el lugar como sí todos los elementos fueran transparentes.